Bienvenida del Presidente

LUIS 4

Querid@ amig@:

Empiezo a escribir este mensaje el sábado, 14 de marzo de 2020. Una fecha que nunca olvidaremos. Inmersos en una crisis sanitaria sin precedentes en nuestro país y en el mundo, todos y cada de uno de nosotros tenemos por delante días difíciles y complicados porque es la primera vez que nos enfrentamos al reto de vivir algo totalmente nuevo: confinarnos en nuestros hogares; una experiencia responsable y ciertamente solidaria. En medio de esta desconcertante situación, me reencuentro como cada año con vosotros mientras escribo este mensaje de bienvenida con la certeza de que cuando lo leáis estaréis disfrutando de vuestra vida, de vuestros seres queridos, de los abrazos, de los paseos… Y esa emoción me reconforta. A esa emoción me agarro; con más fuerza que nunca porque una emoción positiva puede, en momentos como este, convertirse en tu mejor brújula, y la solidaridad en tu mejor norte para que, cuando el tiempo pase, nos recordemos resistiendo, ayudándonos y avanzando.

“PASAPORTE A LA EMOCIÓN”. Así hemos querido titular la memoria anual 2019 de Fundación Diversión Solidaria, entidad que presido, y que dedicamos, con todo nuestro amor, a Ivie.

Vivir implica, sí o sí, un viaje; una aventura que se llena día a día de muchísimas experiencias que nos moldean, que nos cambian y que además facilitan que todas esas cosas que ocurren o que nos ocurren, nos transformen. Cualquiera de las experiencias que vivimos nos provoca una emoción y nuestro cerebro no solo almacena esas experiencias, en forma de recuerdos, sino que también hace acopio de todas las emociones que se han generado para aprender de ellas.

Esas emociones son de grandísima utilidad. Ante cualquier otra nueva experiencia, nuestro cerebro abrirá ese cajoncito en el que almacena todo lo que hemos vivido y lo que hemos sentido, nuestra particular memoria emocional, para decidir y determinar cómo nos comportamos ante esas nuevas situaciones; para, en
definitiva, elegir nuestra actitud y la manera en que las afrontamos.

Todos estamos hechos de emociones. Por eso hoy, más que nunca, estoy convencido de que nuestro propósito: entregar emociones positivas a los que más lo necesitan tiene más valor que nunca. Seguro.

Todas esas emociones positivas que les hemos acercado, y no solo en 2019 sino a lo largo ya de ocho años, serán para nuestros beneficiarios una herramienta de gran utilidad en estos momentos porque, desde aquí, hemos contribuido un poquito a reforzar su sistema inmunológico mental y emocional.

Cada uno de nuestros beneficiarios, los auténticos protagonistas de Diversión Solidaria, experimenta cambios en un momento de su vida. Es ahí cuando afloran otras muchas emociones que en ocasiones ciertamente les pueden descolocar. Acercarles experiencias que puedan activar en ellos emociones positivas les permite ser conscientes de que tienen el poder de elegir cómo gestionar cualquier emoción que les tambalea. ¿Cómo? Utilizando las emociones positivas que les entregamos para manejar las emociones negativas.

Las emociones son emociones. Más allá de si son emociones a las que etiquetamos como positivas o negativas. Lo realmente importante es saber qué hacer con las que nos bloquean. Solo si hemos entrenado la habilidad, por ejemplo, de impregnar con creatividad y esperanza el miedo que podemos sentir, conseguiremos que ese miedo (que también es un mecanismo de defensa básico) no nos paralice o limite, sino que nos motive permitiéndonos así crear la oportunidad real de adaptarnos, construir y seguir adelante con la sonrisa puesta.

Por todo ello, nuestras emociones y nuestra memoria emocional son esenciales en el viaje más importante que recorremos: el de la vida. Y nos sentimos especialmente felices por haber contribuido a entregar emociones positivas a quienes más lo necesitan. 

En 2019, la emoción ha recorrido muchos kilómetros en Fundación Diversión Solidaria. 973 beneficiarios se han sumado a esta travesía y han vivido 600 horas de diversión solidaria: mamás y bebés en situación de dificultad social; niños y niñas con y sin necesidades especiales; pacientes y supervivientes oncológicos adolescentes y adultos; cuidadores no profesionales; pacientes críticos ingresados en UCI y mayores con Alzheimer. También hemos conocido a tres nuevos colectivos maravillosos: adolescentes y jóvenes adultos con lesión medular adquirida; mujeres y menores víctimas de violencia de género; niños y niñas ingresados en UCI pediátrica.

Un año más, quiero finalizar dando NOVECIENTAS SETENTA Y TRES GRACIAS a todos los beneficiarios y a voluntarios, empresas solidarias, entidades colaboradoras, amigos, inspiradores, psicólogos, psico-oncólogos, colaboradores y patronos de Diversión Solidaria. Por supuesto, mi agradecimiento al equipo de profesionales que todos los días acude a la Fundación para trabajar con compromiso, responsabilidad y con la emoción por delante consciente de que entregar diversión es algo muy serio.

Ahora te invito a coger la mochila y a que nos acompañes para recordar el camino que hemos recorrido en 2019. Explora cada rincón, cada emoción, cada recuerdo, cada imagen, cada primera vez y no olvides que lo importante siempre, siempre, siempre es el viaje, no el destino. Mientras tanto, nosotros no dejaremos de disfrutar de esta aventura porque jamás dejaremos de soñar que un mundo más solidario es un mundo más divertido.

Por cierto, no olvides tu “Pasaporte a la emoción”.
Aunque el mundo se pare, la vida jamás se detiene.

Un fuerte abrazo.

Luis Parra
Presidente