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TÚ NO LO SABES, pero este es tu grupo de apoyo.
Un día, entre prueba y prueba del hospital, alguien te habla de un taller creativo. Te dicen que te apuntes.
Tú llevas ya unas cuantas sesiones de quimio en el cuerpo. Conoces de memoria el color de las paredes de la sala de espera y ese nudito en el estómago que aparece, puntual como un reloj, antes de cada revisión. Te cuentan que las personas que van a esos talleres también conocen bien ese nudo.
Y dices: «Bueno, por probar no pierdo nada». Es gratuito, te insisten en que está pensado para cuidarte y, sinceramente, a tu cabeza le vendría de maravilla unas cuantas horas de desconexión.
Pasan las semanas y ahí sigues. Un día terminas un abanico diseñado por ti, otro aprendes a crear tu propia Kokedama y al siguiente descubres que una mañana escuchando la naturaleza en un baño de bosque recuperas un aire que ni siquiera sabías que te faltaba.
Y así, casi sin darte cuenta, de repente formas parte de un grupo de apoyo. Pero de uno distinto.
Un espacio donde no hay que dar explicaciones ni poner etiqueta a lo que sientes. No hace falta verbalizar el proceso ni hablar de diagnósticos: simplemente lo saben. Te cuidan, te escuchan y ponen a tu disposición el poder del ocio terapéutico para recargar tu reserva de emociones positivas, porque en Fundación Diversión Solidaria sabemos que la alegría también es salud.
Al final, resulta que divertirse y desconectar no solo nos sienta bien… ¡también cura el alma! Y ahora lo haces con un grupo de personas que están pasando por lo mismo que tú.
¿Te ha pasado alguna vez que has encontrado un refugio donde menos lo esperabas? Déjanos tu comentario o comparte este artículo con alguien que necesite hoy una dosis de ilusión. ¡Tu interacción nos ayuda a seguir acompañando a más personas!







